La inflamación es una reacción natural que nuestro cuerpo hace frente a los invasores externos como los microbios, alérgenos, polen o productos químicos. ¡Esta es una medida vital y protectora que nuestro cuerpo toma para mantenernos sanos! Cuando la inflamación se vuelve crónica, sin embargo, sufrimos las consecuencias. El cáncer, las enfermedades cardíacas, la artritis y la enfermedad de Alzheimer se han relacionado con la inflamación crónica.

La mejor cura para la inflamación es la prevención, y esto puede lograrse fácilmente a través de una dieta antiinflamatoria. Al elegir los alimentos adecuados y evitar aquellos que se sabe que causan inflamación, como los carbohidratos refinados, los alimentos fritos y las carnes procesadas, podemos comer para mejorar la salud.

No es necesario comprar alimentos caros o productos especiales. Las verduras de hoja verde, las nueces, los pescados grasos, las frutas y las bayas contienen compuestos potentes que combaten la inflamación. Y es mejor aún; comer combinaciones de alimentos antiinflamatorios. A continuación, te brindo 6 ejemplos:

1. Brócoli rociado con aceite de oliva

Una de mis formas favoritas de comer brócoli es ligeramente cocida al vapor, rociada con aceite de oliva y espolvoreada con levadura nutricional. Este es un gran combo de alimentos antiinflamatorios.

El aceite de oliva está cargado de antioxidantes y fitonutrientes, y contiene ácidos grasos monoinsaturados saludables para el corazón. El brócoli es una fuente rica en vitaminas y minerales, incluyendo potasio y magnesio, así como flavonoides y carotenoides antioxidantes que ayudan a combatir la inflamación crónica. Cuando se rocía con aceite de oliva, las vitaminas solubles en grasa en el brócoli se absorben más fácilmente por el cuerpo, a la vez que aumentan la absorción de antioxidantes como la luteína y el betacaroteno.

2. Col rizada o kale y salmón

Las verduras de hoja verde como la col rizada, la acelga y el bok choy son extremadamente ricas en antioxidantes. El kale, en particular, es rico en vitamina A y C, así como en vitamina K, que puede protegerte del estrés oxidativo. El salmón es una excelente fuente de ácidos grasos esenciales, incluidos los ácidos grasos omega-3, que son poderosos antiinflamatorios. Cuando se comen juntos, la grasa del pescado nos ayuda a absorber la vitamina K soluble en grasa, que se encuentra en la col rizada.

3. Cúrcuma y coliflor

La cúrcuma es uno de los alimentos antiinflamatorios más potentes disponibles para nosotros. Los estudios han demostrado que la curcumina, el ingrediente en la cúrcuma que es responsable de su color dorado, tiene efectos antiinflamatorios que son comparables, si no mejores, a los medicamentos antiinflamatorios como el ibuprofeno.

La coliflor es un vegetal crucífero, en la misma familia que el brócoli, la col rizada y el repollo, con beneficios antioxidantes y de salud antiinflamatorios. Es una excelente fuente de vitamina C, vitamina K y ácido fólico. ¡Probá combinar estos súper alimentos antiinflamatorios haciendo arroz con coliflor y cúrcuma! Una pizca de pimienta negra para terminar el plato no solo es riquísima, sino que también aumenta la biodisponibilidad de la cúrcuma.

4. Remolachas y arándanos

Las remolachas son una rica fuente de nitratos, que ayudan a los músculos a trabajar más eficientemente y a mejorar el flujo de oxígeno durante un entrenamiento. El color rojo de las remolachas proviene principalmente de los pigmentos antioxidantes de la betaína, mientras que el color morado oscuro de los arándanos proviene de las antocianinas. Ambos compuestos son poderosos agentes antiinflamatorios. Prepará una ensalada de remolacha con arándanos o un licuado de color púrpura oscuro intenso, y vas a conseguir una mega dosis de antiinflamatorios.

5. Yogurt y nueces

No todo el yogur se producen de igual manera, pero el yogur naturalmente fermentado (sin azúcar, por supuesto) es una gran fuente de bacterias probióticas que ayudan a mantener saludable a nuestro tracto digestivo. Lo mismo ocurre con otros productos lácteos fermentados como el kéfir y algunas opciones no lácteas, como el yogur de coco fermentado o la kombucha, si los productos lácteos no son de tu preferencia.

¿Por qué las nueces? Bueno, los frutos secos naturales con la cáscara, como las nueces o las almendras, actúan como  prebióticos. Es decir, alimentan los probióticos que se encuentran en la comida fermentada. Y todas esas bacterias luchan contra la inflamación intestinal y el desarrollo de patógenos.

6. Ananá y jengibre

Además de ser rica en vitamina C, potasio y manganeso, el ananá es una fuente rica en muchos compuestos antioxidantes y antiinflamatorios. Un compuesto notable en la piña es la bromelina, una enzima digestiva que, entre otras cosas, ayuda a regular la respuesta inmune que desencadena la inflamación.

El jengibre también actúa para moderar las respuestas inmunes que desencadenan la inflamación, y es riquísimo junto con el ananá. Podés preparar un batido o smoothie con esta combinación!